El otro lado de las mujeres

Existen otro tipo de mujeres.
Las que no leen poesía.
Las que no compran libros.
Mas que toman café de olla, en lugar de capuchinos en Starbucks, las que no saben quien es Bukowsky, ni tampoco Monica Gaee o Sabines, pero se saben el camino a las escuelas, universidades, bibliotecas o museos. Por que ahí llevan a sus hijos, nietos o hermanos.

Son ese tipo de mujeres que trabajan fuera y dentro de casa 20 horas y aún les sobra tiempo para soñar.

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Otras más, laboran en restaurantes, oficinas, fábricas o talleres, lavando, limpiando, ordenando etc. y no usan bolsas de marca, en su lugar usan bolsas de plástico, morrales o mochilas.

Son aquellas que no usan Internet, pero siempre están al pendiente de sus familias, de sus hijos.
Aquellas las de mala ortografía,
las de fiestas patronales, en lugar de centros comerciales o cenas de gala.

Trajes típicos de Guatemala.

Existen mujeres “sin doctorados” pero mas sabias e inteligentes; con sentido común, nobles, ecuánimes, mujeres de buen sazón.

Existen las que no son abogadas, arquitectas o doctoras…
Verdaderas damas con vestidos de manta y caites, traje típico y humildes de corazón.

Las que no se maquillan ni necesitan prendas costosas o zapatillas para sentirse mujer.

Las menos agraciadas por los estereotipos de moda y belleza racial.

Mujeres valientes,mujeres de una sola pieza, que no se rompen, que no se agrietan, que no se quiebran. Mujeres fuertes.

Son aquellas que ves vendiendo frutas en mercados o debajo de los puentes, en parques, kioskos y avenidas. Las que no saben aún de tecnología ni hablan ingles, pero si una lengua maya.

Aquella que aún saben dar los buenos días, buenas tardes. Qué aún dicen con permiso, gracias y por favor, siempre con una sonrisa.

Son felices ayudando al prójimo, mujeres con las que platicas 10 minutos y te cambian la percepción de la vida.

Mujeres, como la Madre Tierra, fértiles, calladas, sabias, protectoras y fuertes.
Mujeres que se enferman y no se quejan, ni mucho menos lo publican en redes sociales.
Mujeres de buena madera.

En cada mujer de estas, habita el amor, la comprensión, la sabiduría, la fortaleza y el respeto de un linaje que se niega a morir.
Mujeres de hierro, no de cristal.

El otro lado de las mujeres.

Tomado de la red
Autor desconocido
Texto adaptado por #BelitoB

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